Internet EN NOMBRE DEL PADRE. Corte d tela para vestido negrito Tela bordada. Cartagena Mu
 

 

El trabajo artístico de Muriel Angulo está fuertemente relacionado con una tradición de mujeres que desde el Caribe se atrevieron a confrontar el sistema patriarcal del que no es ajeno el ecosistema artístico latinoamericano. Artistas caribeñas como Cecilia Porras, Sara Modiano, Ofelia Rodríguez y Rosa Navarro de Colombia, la cubana Ana Medieta o las venezolanas Yeni y Nan, fueron determinantes para cartografiar una caribeñidad femenina y problematizar el paisaje cultural y natural de la región.

La female gaze de Muriel Angulo frente al arte de la región y en relación a su historia de vida, atravesada por cuestionamientos alrededor del ejercicio de poder, la condición de clase y el rol de género, desembocó en una praxis creativa donde la radicalidad de su lenguaje artístico, se enuncia por encima de una plataforma ideológica en particular, para acercarse de manera activa a la concepción de lo personal como político.

En el nombre del padre su más reciente obra, adquiere un importante valor contextual en medio de la coyuntura de profundización de la crisis social y política que vive Colombia desde el año 2019. Un país donde pensar distinto y ser mujer pueden ser sentencias de muerte en potencia. Para hablar del feminicidio, la artista se valió de una labor íntimamente relacionada con la feminidad: el bordado. Sin embargo, esta vez se trata de un tejido fúnebre, en el que hace presencia un inefable silencio que apenas solo puede pronunciar los nombres algunas víctimas, muy lejos de la estética decorativa que se asocia a estas tradiciones y donde esta vez el ícono de la rosa pareciese ser un incisivo gesto de lamento.

Para ser preciso, más allá de los lenguajes del arte contemporáneo, En el nombre del padre se aproxima con acierto a los ejercicios de memoria comunitarios que han usado el arte textil como instrumento de preservación de memoria y fortalecimiento del tejido social, como sería su cercano caso de las Tejedoras de Mampuján. Lo inquietante, en el caso de Muriel Ángulo, es que la gris solemnidad este proyecto no nos lleva a algún instante previo al de la tragedia. Nos empuja al doloroso hecho concreto del feminicidio, al lugar del después: la ausencia.

 

Elias Doria

Julio 2021